sábado, 26 de septiembre de 2020

Narradora - Historia de mi abuela

Los primeros años de trabajo de mi abuela, como maestra, fueron en el campo, en una escuela rural. En este video ella comparte una anécdota de aquellos días. Es una narradora muy descriptiva, lo cual permite a quien la escucha imaginar la situación de forma perfecta. Su hablar es tranquilo y claro. Cuando explica algo siempre mueve muchos las manos. Esta historia siempre llamaba mucho mi atención cuando era una niña y me la contaba como cuento.

https://youtu.be/eEpHlyOKrgE

martes, 22 de septiembre de 2020

Describiendo al Pato Donald

Es un pato blanco, con pico, piernas y pies en tono amarillo casi anaranjado. En la mayoría de sus apariciones se lo ha visto con una camiseta y un gorro de marinero azules, y con sus partes bajas totalmente desnudas. Es un pato despreocupado, pero se caracteriza por un carácter particularmente fuerte a la hora de enojarse, cosa que ocurre seguido, ya que generalmente se encuentra con obstáculos en su camino a diario. Su mejor amigo es conocido como Mickey, pero nuestro pato a veces presenta celos del mismo. Donald posee grandes dificultades en el habla, tiene un ligero tartamudeo y su voz hace que a menudo sea difícil, para quien lo escucha, comprender lo que dice.

martes, 8 de septiembre de 2020

El cuento de navidad de Auggie Wren - Paul Auster

La estructura del cuento me gustó, como aparecen los dos narradores claramente diferenciados, la historia dentro de la historia, cómo contextúa todo en detalle. La historia en sí está muy buena, es atrapante y te deja con mucha intriga. También me resultó muy interesante el hobby del protagonista.

Septiembre de 1959 URSS: 22 400 000 kilómetros cuadrados sin un solo aviso de coca-cola

Leí la crónica de Gabriel García Márquez, “90 días en la Cortina de Hierro. VII. URSS: 22.400.000 kilómetros cuadrados sin un solo aviso de Coca-Cola”. Me pareció muy interesante la forma de describir el viaje, a las personas, el paisaje y las situaciones, es tan detallada que hace que vivas ese momento, que vivas la crónica del viaje, que vos mismo atravieses la Unión Soviética.

"Ten Compasión (Plaza Miserere)" - Nota de Lectura

Leí la crónica "Ten Compasión (Plaza Miserere)" de María Moreno. Me pareció muy interesante como describe todo alrededor de la plaza, el barrio, la gente y las comparaciones que hace yendo de su niñez a su adultez del mismo lugar. Utiliza una descripción muy minuciosa de cada escena del que hacen que el lector sienta que está sentado allí, observando todo. Describe sobre todo los aspectos más "culturales", de alguna forma, del lugar, utilizando también para describirlos detalles estéticos de cada sitio. También describe varios de los personajes clásicos que se encuentran allí, contando de algunos su historia, las acciones que realizan, sus actividades diarias y los diálogos que la cronista escucha. Además, incluye el testimonio de una mujer a la que entrevista.

Tema del Traidor y del Héroe - Nota de Lectura

En este cuento de Borges, un narrador principal omnisciente narra a otro narrador, el cual se encuentra de algún modo dentro de la trama de los hechos. Este último, Ryan, es bisnieto de Fergus Kilpatrick, héroe revolucionario irlandés, e investiga la muerte de su pariente.

“Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible…”.

Tras la investigación, Ryan descubre muchas coincidencias entre la muerte de su bisabuelo y la de Julio César y comienza a elaborar teorías sobre el porqué de las mismas. Sin embargo, continúa su investigación y descubre que aquellas no son las únicas, sino que también el asesinato tiene características muy similares a una obra de Shakespeare, lo cual le resulta extraño y a eso alude la frase anteriormente citada.
Con todos estos datos llega a la conclusión de cómo fue planeado todo, hasta tal vez su propio relato.

Emma Zunz - Nota de Lectura

El cuento me gustó mucho, me resulto muy interesante, atrapante. La apelación al "yo" de Borges, se puede ver en la doble intención de la venganza de Emma, la cual se va destapando a lo largo del relato, descubriéndose totalmente al final. 
Se puede ver una historia superficial que sería la venganza de Emma a Loewenthal, el ladrón de la fábrica y ahora uno de sus dueños, justificada por el suicidio de su padre , Emanuel ("Emma") Zunz. Pero ya a partir de este momento Borges comienza a desnudar la historia oculta al fondo. Comenzando por el nombre del padre, el mismo que de la chica, ya se podría suponer un indicio de que aquella venganza no es en nombre de otro, su padre, sino propio, de la misma Emma Zunz. 
"En la creciente oscuridad, Emma lloró hasta el fin de aquel día del suicidio de Manuel Maier, que en los antiguos días felices fue Emanuel Zunz."
Luego continúa destapando datos en las actitudes del personaje, su introversión y el temor a los hombres. Y, a medida que se va desarrollando el plan, se puede observar cada vez más cómo no era su padre el motivo de su deseo de venganza.
"¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo de sensaciones inconexas y atroces, pensó Emma Zunz una sola vez en el muerto que motivaba el sacrificio? Yo tengo para mí que pensó una vez y que en ese momento peligró su desesperado propósito. "
El final me resultó inesperado, pero hace que se unan todos los datos antes sin sentido. Da a entender que todo lo que había hecho la protagonista era para que luego no la culpen de asesinato, sino que la vean como víctima de una situación que ya había ocurrido años antes.

domingo, 23 de agosto de 2020

Un vuelco inesperado

 

El 15 de marzo 1954 Juan, de 12 años, estaba en la escuela, sentado en su banco. La suplente que le daba clases notó un moretón en su brazo y sus rodillas medio raspadas, por lo que le preguntó qué le había ocurrido, a lo que el preadolescente respondió:

¿No le contaron qué pasó? Yo corrí lo más rápido que pude. Pobre, no se podía mover... ¡Flor de golpe nos dimos!
El miércoles me ofrecí a llevarla, cómo no iba a hacerlo, no me costaba nada. Ese mismo viernes me levanté, saludé a mi padre que ya se estaba por ir al trabajo y preparé el sulki, con el caballo más manso, me dan ese porque son cautelosos, no quieren que tenga ningún percance, y, cuándo mis hermanas estuvieron listas, salimos.
Fue una mañana como cualquier otra. Llegamos, cada uno se sentó en su banco, con su cuaderno y la maestra nos fue entregando lo que nos correspondía hacer esa mañana. La primera hora estuve con matemática, es la que menos me gusta, la que más me cuesta. Me tocaba aprender a dividir con fracciones, creo que ahora ya me van saliendo mejor, pero en ese entonces no le pegaba ni a una. En fin, cuando finalizó la jornada, nos marchamos.

La maestra lo interrumpe un segundo:

- Che, ahí atrás, ¿qué tanto cuchichean?, Francisco vuelva a su banco y deje a su compañera tranquila. Seguí tranquilo Juan…
- Emmm, ¿por dónde estaba?... ahhh sí, ahí me acordé. Salimos de la escuela, el caballo me esperaba, mi favorito, fue un obsequio cuándo cumplí 10 años. Mis hermanas se subieron, le ayudé a subir a la maestra, y partimos. Era una linda tarde, veníamos charlando, contado un par de anécdotas, disfrutando del paisaje. No veía la hora de llegar a casa, los viernes me resultan matadores, ya llegaba el fin de semana y me iba a poder relajar, al menos un poco, porque los sábados le ayudo a mi papá con el campo.
Íbamos por el bajo del cura, el mismo de todos los días, ese angostito que nos lleva a casa. Como siempre, se empezaron a ver un par de vacas tiradas al costado, nada de otro mundo, son las que todos los días están ahí, pero... ¿Cómo no pude verla? Con la lentitud y la pasividad con la que se levantó, podría haber hecho algo, el caballo no iba rápido, podría haberlo detenido... Pero es que iba tan distraído, estaba en mi mundo, relajado, sin pensar en los peligros, ¿qué peligros? ¿Cuál es el peligro en un camino tan estrecho y tan desierto?
La vaca se paró y dio la casualidad de que justo estábamos pasando por allí, ¿tan oportuna iba a ser? Enganchó el eje del sulki y… PUUUM, se dio vuelta, con caballo y todo. Ni bien reaccioné, me paré como pude, vi que mis hermanas habían hecho lo mismo, pero el caballo estaba desplomado y mi maestra no se podía levantar, me gritaba que corra. Levanté la vista y logré divisar a un hombre a lo lejos, se veía muy pequeño, tranquilamente podría haber sido un palo, pero era una situación extrema, por lo que seguí mis instintos y salí corriendo, como pude, porque las rodillas me estaban matando del dolor.



Ese mismo día, José, más conocido como el Pepe por todos sus amigos y el pueblo vecino, charlaba con Raúl, su primo que lo había venido a visitar desde La Pampa por su cumpleaños. Entre mate y mate, el recién llegado consultó a su primo por el estrecho camino que había transitado, debido a un desvío en la ruta:

Che Pepe, ¿vos sabés que pasó allá en frente? Pasa que cuando venía había unos restos de sulki al costado, en frente de las vacas.
Uhh sí, vos sabés che que el otro día vino un pibe corriendo hasta acá. Se les había volteado, ¿viste? Justo resulta ser que una de las vacas se levantó en el momento exacto en el que el sulki pasaba por el camino, le enganchó el eje de la rueda y se dio vuelta. Pero tranquilo porque están todos bien, la que se lastimó un poco más fue la maestra, pero creo que anda de licencia ahora.

Raúl había logrado divisar algo en el suelo cuándo pasaba, brillaba en el medio de los pastizales, por lo que se bajó a recogerlo. Era una bolsita, blanca y de tela, de un tamaño algo singular, era pequeña, como para no notar su presencia, pero no tanto como para entrar en un bolsillo. La misma tenía cosida una medallita de oro en su parte delantera, y un bordado debajo: “Mariana”, decía, en hilos rosados. Dentro tenía un olor muy fuerte, Raúl supuso que porque debía llevar varios días tirada allí. 

- ¿Y de quién era? - preguntó el visitante a su primo.
¿Las vacas? De los Ramírez, viste que viven ahí nomás. Yo ya les dije varias veces que las acorralen, son un peligro ahí, pero no hay caso che… me dijeron que es porque el hijo es medio vago…como que jugando les hizo un alimento, que les gusta mucho, pero les hace bastante mal a los bichos ¿viste? …
PEEERO NO ANIMAL, que Ramírez, ni que vacas querido, ¡te preguntaba por el sulki bestia!
Ahhh eso, pero me hubieses parado antes, ¿qué iba a saber yo? El sulki ese era de los ingleses estos que viven acá cerca, los Smith, creo, algo así. ¿Por qué tanto interés?
No, nada, es que justo me encontré esta bolsita – saca el objeto que había encontrado – y pensé que podía ser de las personas del sulki, ¿a vos que te parece?
A ver… - toma la bolsa y la lee – Y, por ahí sí che, había dos nenas ahí, puede ser que sea de alguna.


El 20 de julio de 2005 Martha conversa con su nieta al lado de la chimenea. Era un día muy frío, se escuchaban las hojas arrastradas por el viento fuera, pero ellas disfrutaban cada una de una chocolatada caliente al lado de las acogedoras llamas. Entre charla y charla, Martha recuerda una anécdota y decide contársela a su nieta, para pasar el rato:

¿Sabes qué? El primer trabajo que tuve, como maestra, fue en el campo. Yo deseaba con el alma ser maestra, pero no había cupo en ninguna escuela. Trabajaba en la municipalidad, el intendente, en ese momento un médico, me quería mucho, de hecho, le gustaba que yo trabajara ahí y me quería ascender, pero yo todos todos los días le insistía: “Señor, yo quiero ser maestra”, le decía. Él me contestaba: “Pero Martita, si acá estás bien.” Así, todos los días, por unos cuántos años, hasta que un día se presentó la oportunidad. Una maestra rural, muy buena, se estaba por ir, se mudaba. Entonces, el señor, me lo ofreció. Yo no dudé un instante, estaba feliz. Me advirtió que iba a ser complicado, y de hecho lo fue, fueron noches enteras en una casita en el fondo de un patio de una casa que tenía un perro policía que me daba terror, además de días extrañando un montón, pero… ¡qué te voy a decir!, era, y sigue siendo, mi vocación.
Me acuerdo que una mañana llegué a la escuelita, era una escuela chiquita, la Guillermina se llamaba, yo ahí era todo, el único personal que había, bueno me fui un poco de tema…esa mañana llegué y había un montón de libros quemados, yo me asusté, pero resultó que no había nadie ya. Resulta que por lo visto un croto que andaba por ahí justo había pasado y, al encontrarla abierta, se quedó a dormir en la escuela. Por lo visto hizo una fogata, para mantenerse calentito.
Otra que me pasó fue, una tarde, queriendo volver para Pigüé. Me acuerdo de esa fue terrible...


Chicos, una consulta, ¿alguien va para el lado de Arroyo el viernes?
Si seño, nosotros vamos para casa, ¿quiere que la alcancemos? - dijo Juan.
Si es posible sí, ¡muchas gracias!

Viernes 5 p.m.

¿Le ayudo a subir? - ofreció el joven a su maestra.
Muchas gracias. - respondió ella.


- ... Era una tarde de sol, corría un vientito otoñal hermoso, íbamos charlando, los tres, eran un nene y dos nenas. Él tenía 12 años más o menos me contaban de su casa, una casa grande, muy linda. Observaba los campos, unas ovejas en algunos, un par de caballos de vez en cuando, vacas... vacas, muchas vacas empezaron a aparecer tiradas al costado. Creo que eran del padre de otro de mis alumnos, no sé por qué las dejaban sueltas. Cada vez que pasaba estaban ahí, tiradas. Por ahí de noche las acorralaban, pero si no, jamás. Pasábamos por ahí y justo una se levantó y agarró el eje de la rueda del sulki, nos dimos vuelta. A mí me agarró como una hemorragia en la nariz me acuerdo, no me podía levantar. Mi primera reacción en el momento en el que ví que el niño se había parado fue gritarle que corra y pida ayuda, no sabía que hacer yo sola ahí con las tres criaturas y el caballo tendido en el suelo. El nene se cruzó todo un campo y trajo a un hombre que estaba trabajando ahí cerca, a unos treinta metros más o menos, muy gauchito el tipo, tenía aproximadamente 30 años, nos llevó a la casa de los chicos. De ahí, su papá me alcanzó hasta Arroyo Corto, donde me puse a hacer dedo y me trajeron. Fui al médico y me dio licencia, no me veía en condiciones de volver.


Diario de Mariana Smith – 17/8/1954:

Querido diario, me arrepiento tanto… lo único que quería era rendir más tarde la prueba de matemática, no que suceda todo esto… ¿y si alguien se da cuenta? Me arrepiento tanto.
Para colmo hoy apareció el hombre ese desconocido y me devolvió la bolsa ¿se habrá dado cuenta? ¿le habrá dicho a mi padre? Tengo miedo, flor de macana me mandé. 
Encima hoy Francisco me volvió a pedir la plata por la comidita esa, yo no quiero darle casi todos mis ahorros por eso, me arrepentí completamente. Dios, me amenazó con contar todo, así que mañana se los voy a tener que llevar sí o sí ¡Mirá si no iba a existir un mejor gasto que una comida casera dañina para vacas! Tenía unas ganas de comprarme una muñeca nueva, pero ya es tarde para eso. 
Espero que nadie se entere al menos… Ya te contaré como sigue todo esto.
Con cariño, y bastante nerviosa
Mariana

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martes, 30 de junio de 2020

"En el bosque"-Ryunosuke Akutagawa

La forma en la que está narrada la historia es muy interesante, refleja lo distinta que se puede ver una situación desde diversos puntos de vista. Cuando sentía que llegaba a la verdad en el relato, me daba cuenta que no. El final es muy abierto, te deja pensado, ¿cual será la verdadera historia?.. Puede ser que Tajomaru se haya inculpado para proteger a la mujer, de la cual se había enamorado. Pero también puede ser que, debido a la situación traumática que debió afrontar, la mujer haya sufrido algún tipo de shock y no recuerde bien la situación; y aunque la última parece ser la más coherente..¿cómo creerle a un espíritu? , podría la bruja estar mintiendo también..Aunque tengo mis dudas, yo creo que me quedaría con la historia de la mujer, debido a que eso explicaría porqué el asesino se inculpó, sino..¿por qué culparse de un crimen que nadie cometió?

Pulp Fiction

La película comuenza con una historia, que se desarrolla mediante  tres historias distintas, tres puntos de vista diferentes. A medida que transcurre la película, se van relacionando, y cada una hace que se entiendan mejor las anteriores. Tarantino, en la primera historia, denominada "Vincent Vega y la esposa de Marsellus Wallace", se centra en el personaje de Vincent, uno de los ayudantes de un importante mafioso, Marsellus Wallace. En esta historia, Vega debe salir con su mujer y se relata lo que ocurre. Luego, en la segunda, llamada "El reloj de oro", se centra en Butch, un boxeador, que resulta estar relacionado con Marsellus desde la primera historia. En esta, se aclara su participación, pero principalmente se trata de un reloj del boxeador, del cual se cuenta la historia mediante una retrospección que ayuda a entenderla. En la última, "La situación de Bonnie", se vuelve al comienzo de la película, volviendo principal al otro ayudante de Wallace, Jules, y uniendo la historia a una pareja, cuya aparición al principio de la película había quedado inconclusa. Con esta misma, el espectador termina de comprender toda la historia, y así se da el desenlace de la película. 

martes, 23 de junio de 2020

René Lavand y Dolina

Al mirar dos videos, uno de Lavand y otro de Dolina, ambos narrando un poemas de Li Po, se puede observar que ambos son narradores muy habilidosos y muy diferentes a su vez.
Lavand en el video engancha al observador mediante el juego ilusorio que realiza con una taza y tres bolitas, a las que se refiere como migas de pan. También mediante sus historias reflexivas. A medida que narra, cambia de ritmo, lo que le da hace que se genere mayor interés en sus historias.
Dolina en cambio, es más cómico en su forma de narrar y engancha al lector mediante sus acotaciones humorísticas.

miércoles, 10 de junio de 2020

Martín Caparrós, “18. Por la crónica” - Nota de Lectura

En este texto se discute lo verdadero de la crónica. La verdad que puede llegar a contar alguien que está describiendo una situación que no vivió. El autor afirma que hay una verdad que le parece más esencial: encontrar las formas narrativas que permitan recrear y transmitir la situación.
Lo que importa es la honestidad del narrador. Ese compromiso que lo lleve a utilizar todos los recursos para transmitir ese lugar, esa situación, de la mejor manera posible. Ahí está, si es que existe, la verdad.
Habla de la crónica como la "literaturalización del periodismo", también como el periodismo que crea una cultura, no el que habla de la que ya existe.
Parte de una primera definición: "la crónica es eso que nuestros periódicos hacen cada vez menos". Esto ocurre porque los medios tienden a generarse la idea de que a los lectores les gusta más lo espontáneo de la pantalla que la lectura detallada y reflexiva, y por eso transmiten eso en los periódicos. Pero se equivocan, porque lo que hace a un lector es eso, leer.
Cuenta que la crónica es un género que tuvo su tiempo, aquel en que los primeros viajeros escribían sus aventuras describiendo cada detalle, debido a que todo era novedad para ellos.
La crónica, dice, se trata de mirar y lo diferencia de ver. Ver es "percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz"; mirar es "dirigir la vista hacia un objeto". El cronista sabe que todo lo que se le cruza puede ser materia de su historia y, por lo tanto, tiene que estar atento todo el tiempo.
Se vuelve a hablar como en el texto anterior de la tercera y la primera persona y se distingue que: "La información consiste en decirle a muchísima gente qué le pasa a muy poca:la que tiene poder", en cambio "la crónica se rebela contra eso cuando intenta mostrar, en sus historias, las vidas de todos, de cualquiera: lo que les pasa a los que también podrían ser sus lectores."
También detalla otra diferencia entre la prosa informativa y la crónica: una sintetiza lo que, se supone, sucedió; la otra lo pone en escena. Lo sitúa, lo ambienta, lo piensa, lo narra con detalles.